La importancia del desarrollo motor: Arrastre y gateo como inicio de la exploración.

Por Yanira DV, Neuropsicóloga.

niño

El desarrollo motor que se produce en el primer año de vida es el más importante de la existencia y tiene grandes repercusiones, no solo a nivel físico, sino también a nivel sensorial, intelectual y social.

Ya en el útero el bebé comienza a realizar movimientos (se voltea, alcanza sus manos y sus pies, alcanza el cordón umbilical…) que le preparan para las posteriores etapas de movilidad:

  1. Movilidad de brazos y piernas.
  2. Arrastre
  3. Gateo
  4. Caminar con apoyos
  5. Marcha independiente
  6. Correr
  7. Saltar
  8. Movilidad completa y motricidad fina

El cerebro del niño es altamente plástico, y aunque su desarrollo y maduración estén programados en parte, la experiencia y la estimulación provenientes del medio exterior son claves para su completo (y óptimo) desarrollo.

El cerebro del recién nacido tiene millones de neuronas, muchas de ellas con una función básica asignada (por ejemplo, respirar), pero la mayoría de ellas tienen la potencialidad de llevar a cabo cualquier función que se aprenda. La estimulación de los primeros años permite que las neuronas se vayan especializando y estableciendo las conexiones neuronales que permiten llevar a cabo diferentes funciones. A medida que se especializan las neuronas y las conexiones se vuelven eficaces se produce otro fenómeno llamado apoptosis (muerte neuronal programada). Aunque parece contradictorio, este fenómeno es necesario y de gran importancia, ya que permiten liberarnos de un “número excesivo” de neuronas y permite que las que permanezcan establezcan conexiones y sinapsis, como hemos dicho, más eficaces.

El arrastre y el gateo permiten que el niño interaccione con su medio, y de esta manera adquieran la experiencia necesaria, y con ello, se produzca una correcta maduración del sistema nervioso central, así como la formación de nuevas vías y sinapsis neuronales.

La movilidad independiente es el inicio de una gran etapa: la exploración autónoma del mundo que nos rodea.

Arrastre y gateo:

Con el arrastre el niño está en contacto con el suelo. Cada vez que se arrastra, el roce con la superficie le ofrece información acerca de su cuerpo: dónde termina y dónde comienza el mundo exterior.

En el momento del gateo la superficie corporal que está en contacto con el suelo es menor, debido a la posición cuadrúpeda, y esto permite que el niño comience a controlar su postura y a mantener el equilibrio. El paso del arrastre al gateo trae consigo otros cambios propioceptivos: el niño recibe información sobre la postura que ha de mantener para no caerse, sobre cómo mover las articulaciones y cómo coordinarlas para llegar a los sitios… Toda esta retroalimentación permite al niño tener mayor conciencia y coordinación motora, y esto será muy importante en estadios posteriores del desarrollo.

El gateo permite también que el sistema visual alcance su total desarrollo. El niño se mueve largas distancias en un ambiente de manera independiente, y cambia su foco de atención de unos objetos a otros. De esta manera el niño percibe otra dimensión del espacio: la profundidad. Esto obliga al niño a controlar de manera coordinada los movimientos oculares y a desarrollar la convergencia visual, así como la coordinación ojo-mano necesaria para alcanzar los objetos de su interés.

La movilidad y su relación con la respiración y con el lenguaje:

Los bebés tienen una barriga que les caracteriza. En esta etapa la respiración es abdominal y los pulmones han alcanzado un tercio de su desarrollo. Cuando el niño comienza a correr, la hiperventilación permite que los pulmones terminen de desarrollar del todo y con ello aparece la respiración torácica.  Una respiración completa y adecuada depende de un buen desarrollo motor.  Además una correcta respiración influye en el lenguaje, tan importante en nuestra especie.

Un niño con problemas respiratorios con un ritmo de 30 respiraciones por minuto emite menos fonemas que un niño cuyo ritmo de respiración sea de 10 respiraciones por minuto.

Por tanto, el desarrollo del lenguaje está muy ligado a la respiración, y ésta a su vez está muy ligada al desarrollo motor:

Arrastre – Gritos

Gateo – Balbuceo

Andar – Palabras

Correr – Frases

 

Escrito por Yanira DV. Neuropsicóloga en Fundamenta Psicoeducativo.

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EL MIEDO EN LA INFANCIA.

los miedosEl miedo es una emoción básica, es universal y adaptativa. El miedo nos aleja de situaciones o estímulos peligrosos y asegura la supervivencia.

El miedo en la infancia cambia y evoluciona en las diferentes etapas de desarrollo del niño. En general esos miedos son variados, pasajeros y de poca intensidad. Son temores evolutivos.

Los miedos más comunes en las diferentes etapas son:

  • De 0 a 2 años: estimulación visual o auditiva intensa, sepracion de las figuras de apego, oscuridad, heridas, animales.
  • De 3 a 5 años: Separación de las figuras de apego, daño físco, sujetos extraños, oscuridad, animales….
  • De 6 a 8 años:  A los miedos anteriores se suman los seres imaginarios, la soledad, tormentas, la escuela…
  • De 9 a 12 años: Separación de las figuras de apego, daño físco, sujetos extraños, oscuridad,tormentas, la oscuridad, soledad, aspecto físico, muerte….
  • De 13 a 18 años: Escuela, relaciones personales, apariencia física, muerte, daño físico….

Hay otros miedos, que son esperables, predecibles, y que sabemos de antemano que pueden generar cierto miedo o temor, como puede ser el primer día de colegio,  la visita a un lugar nuevo, la primera vez que salen con amigos…que dan miedo o asustan por su novedad pero que son parte de los hitos evolutivos que van alcanzando y son necesarios para adquirir habilidades para adaptarse y enfrentarse a retos y situaciones novedosas.

Los miedos y temores en la infancia, suelen remitir de forma espontánea, pero su persistencia más allá de lo esperado puede adquirir características clínicas que den lugar a un cuadro de ansiedad que requiera intervención.

La actuación de los padres antes estos miedos evolutivos es clave en la desaparición o persistencia de los miedos. Debemos evitar:

  • Reforzar conducta evitativas, que solo hacen que aumentar y reforzar el miedo.
  • Sobreprotección del niño que no le permitam desarrollar conductas o estrategias de afrontamiento.

Diferencia entre miedo y ansiedad:

La ansiedad involucra temor y miedo, pero su intensisdad y persistencia es mayor que en un episodio de miedo y no se da siempre en presencia del estímulo que lo causa, como en el miedo. La ansiedad es una preocupación excesiva que causa malestar, molestias fisiológicas y evitación de situaciones.

Los miedos no requieren intervención especializada, pero la ansiedad sí, por lo que habrá que acudir a un espcialista que nos oriente sobre cómo actuar los padres y ayude a nuestro hijo a desarrollar estrategias de afrontamiento eficaces.

Jimena Ocampo Lozano.

Directora Área Infantil y Psicopedagógica.

 

 

La importancia de los límites para los niños.

Hqz9M987Poner límites a los niños, no significa sólo prohibir y decir que no. Los límites dan seguridad al niño, son una manera de mostrar que nos preocupamos por ellos, su bienestar y seguridad.

Muchas veces, los límites se ven como una forma de autoritarismo y por lo tanto se evitan, pasando a actuar de manera permisiva con los niños.

En el momento actual, donde muchos papás pasan mucho tiempo fuera de casa, se tiende a complacer a los niños en todo como modo de compensar esa desatención en el hogar, pero debemos tener en cuenta que la permisividad, sólo va a traer problemas, en el corto y en el largo plazo, por eso es fundamental poner ciertos límites a nuestros niños, casi desde el mismo momento en el que el nuevo bebé llega a casa.

Los límites sirven al niño para organizar su vida, para saber lo que se puede y no se puede hacer, les enseñan a tolerar la frustración, a comprender las consecuencias de las acciones que realizan y lo más importante, le dan seguridad.

Un niño que crece sin límites, quiere todo y lo quiere ahora, se convierte en un niño tirano que entiende que los demás están para satisfacer sus deseos, serán niños con problemas de conducta en la infancia y más aún en la adolescencia, y emocionalmente estarán más insatisfechos.

Por eso es importante establecer unas normas y límites claros a las conductas de nuestros niños, lo que no significa ser un padre o una madre tirana y autoritaria. Estas normas deben ser:

  • Estables en el tiempo.
  • Objetivas y consensuadas entre padre y madre.
  • Estar claras para el niño, así como las consecuencias tanto positivas como negativas de cumplirlas.
  • Explicadas al niño o niña, para que pueda entender el porqué de esa norma y por lo tanto pueda elegir entre cumplirla o no y asumir la consecuencia.
  • Tener una respuesta por parte del adulto.
  • Basadas en el ejemplo de conducta de los padres.

Debemos tener en cuenta, que los niños de pequeños, buscan el agrado y aprobación de los padres y una forma de agradar es cumpliendo las normas.

Por ejemplo, una norma que debemos dejar clara en casa, es que hay que recoger los juguetes después de usarlos, igual que papá y mamá recogen sus cosas una vez ya no las necesitan. Si esa norma se cumple, papá y mamá están contentos y juegan y dan abrazos y besos al niño, pero si no lo hace, esto no se va a producir. No siempre a una conducta positiva le sucede un premio físico, sino más bien emocional, pero siempre debe haber recompensa si queremos que la norma funcione.

Otro aspecto muy importante a la hora de establecer límites y normas, es escuchar a nuestros niños, hablar con ellos, explicarles el porqué de las cosas, y hacerles ver que nos preocupamos y contamos con ellos.

Tenemos que tener en cuenta que esto no es tarea fácil ni sencilla, pero que es necesario hacerlo desde bien pequeños y ser firmes y no decaer en el intento.

Si no establezco los límites con 9 meses de edad del niño, será casi imposible establecerlos a los 12 años, porque el niño no entiende por qué siempre ha hecho lo que ha querido y ahora no, y nos causará problemas y enfrentamientos en casa.

Por lo tanto, debemos tener claro que poner límites no sinónimo de ser autoritario ni tirano, sino que es una manera de demostrar amor y cuidado hacia nuestros hijos, y que es el elemento fundamental para educar y criar niños felices, autónomos, estables y sanos.

¿Logopedia para nuestro hijo?

¿Necesita acudir mi hijo a un logopeda? Es una pregunta que como padres nos podemos hacer en algú
n momento del desarrollo de nuestro hijo.

Es importante saber que cada niño tiene un ritmo evolutivo diferente y que no tienen que ser todos exactamente iguales, (dentro de la norma hay variación), pero esto no quiere decir que “lo dejemos pasar”, o “pensemos que ya llegará hacerlo solo”, que “no importa que lo tal sonido lo leeradquiera a los 5 años que a los 3 años”, que “ya hablará” etc… estos pensamientos no hacen otra cosa  que perjudicar, en ocasiones, el desarrollo del lenguaje del niño.

Cada año del niño, cada paso es fundamental , por lo que hay que debemos  estar pendientes de las dificultades que pueden ir surgiendo en nuestros pequeños,  pues cuanto antes se traten más fácil será la intervención y menos interferirá en su aprendizaje.

En ocasiones, puede surgir miedo o negación a la hora de pensar que nuestro hijo necesita acudir a un profesional, ya que todos esperamos que con nuestros niños todo vaya sobre ruedas, y la verdad es que ir al logopeda no tiene que significar un problema ni un bache para las familias, sino algo positivo y beneficioso.

Un logopeda es una persona cualificada que le va ayudar con sus dificultades y así poder disfrutar de su infancia, y comunicarse con otros niños y familia sin obstáculos, y es el logopeda quien puede valorar la necesidad o no de la intervención y si esa dificultad en el habla de nuestro hijo es significativa y hay que tratarla o es evolutiva y sólo merece observación y seguimiento.

Tenemos en cuenta que los papás no sois profesionales ni especialistas de este ámbito, pero  podéis identificar señales que indiquen la posible necesidad de acudir al logopeda. También es importante el papel de aquellas personas de vuestro entorno (abuelos, amigos, etc), ya que muchas veces los propios padres  día a día terminan por comprender y/o acostumbrarse a qué y el cómo se expresa su hijo. Por ello otras personas pueden hacer ver que si hay dificultades en la comunicación del niño/a.

Os mostramos algunos signos de alarma:

  • De o a 12 meses: no sonríe ante las caras o voces familiares, no se orienta hacia los sonidos o la voz humana, Ausencia de sonidos…
  • De 1 a 2 años: apenas balbucea o si lo hace hay poca variación de sonidos, falta de respuesta a palabras como “dame”, “mira”, “ven”…
  • De 2 a 3 años: uso de menos de 4-5 consonantes, ausencia de palabras simples o combinación de dos de ellas
    , falta de interacción con los demás, problemas en la masticación…
  • De 3 a 4 años: habla ininteligible, no realiza preguntas del tipo ¿qué? o ¿dónde?, comprensión limitada…
  • De 4 a 5 años: no pronuncia bien la mayoría de los sonidos del lenguaje, uso de frases de tres palabras o menos, vocabulario reducido con un uso frecuente de términos como “este”…
  • De 5 a 6 años: persiste dificultad de articulación, errores en la estructura de frases, dificultad en la comprensión de oraciones, conceptos…

Como siempre, la mejor opción ante cualquier duda os sospecha de que algo no va bien, es acudir al profesional adecuado, en este caso, un Logopeda titulado y cualificado que os orientar y asesorar sobre la mejor opción para vuestro hijo.

 

Ainhoa Lorente Nava.

Logopeda.

 

 

 

Aprendizaje temprano de la lectoescritura…¿a qué precio?

Parece que últimamente4226657101_10fc80c138_b, hay una fiebre generalizada en las escuelas para  que todos los niños pasen de 3º Infantil a 1º de Primaria sabiendo leer y prácticamente escribir. Sinceramente…no me explico muy bien por qué…

No es que los niños no puedan iniciarse en la lectura y la escritura con 5 años, por supuesto que sí. Pero no debemos perder de vista varias cosas fundamentales:

  • Por un lado, leer y escribir, son dos de las tareas y aprendizajes más difíciles y complejas a las que nos enfrentamos los seres humanos.
  • Por otro lado, no debemos nunca perder de vista, los requisitos necesarios para acceder a estos aprendizajes. Ya que para aprender a leer y escribir, primero tendremos que saber, por ejemplo, lo que es arriba y abajo, correr, saltar y pintar con nuestros dedos…por ejemplo…sin olvidarnos de lo principal…¡hablar y comunicarnos!
  • Otro punto a no olvidar…no todos los niños son iguales…sus ritmos de desarrollo son diferentes, sus estilos de aprendizaje, sus momentos idóneos…por lo tanto…¿realmente podemos enseñar a leer y escribir a todos a la vez?

La importancia de empezar la casa por los cimientos, y no por el tejado.

Antes de empezar a leer, los niños deben haber alcanzado una serie de logros, o prerrequisitos, que van a facilitar el aprendizaje de la lectura y posteriormente la escritura, como son:

  • Adecuado nivel de lenguaje oral.
  • Esquema corporal, coordinación visomanual, control postural..
  • Discriminación auditiva y visual.
  • Estructuración y orientación temporal y espacial.
  • Estructuración rítmica…

Un aprendizaje precoz de la lectura y la escritura, puede suponer un fracaso en el aprendizaje de estas habilidades superiores, como son leer y escribir.

A esto hay que añadir el nivel de desarrollo y madurativo de cada alumno, que no es igual para todos, por lo tanto, habrá niños preparados para iniciarse en la lectura y posteriormente en la escritura a comienzos de 3º Infantil, y otros que no estén preparados hasta finales del mismo curso…pero “forzamos la máquina” y queremos que al finalizar el ciclo de Infantil, la mayoría pasen a Primaria con estas habilidades ya adquiridas…y es un grave error…porque forzar la máquina solo puede tener una consecuencia…que se rompa…

Por lo tanto, creo que en Infantil debemos centrarnos en que los pequeños desarrollen sus capacidades psicomotrices, que exploren el medio, que desarrollen el lenguaje oral, que adquiera conceptos básicos, (arriba, abajo, dentro, fuera, delante, detrás…), y sí, que se inicien en la lectura, y en la escritura, pero que se INICIEN, y que el que esté más preparado, avance, pero sin forzar al que aún no está preparado.

En la educación las prisas no son buenas, y menos cuando se trata de dos aprendizajes tan fundamentales como la lectura y escritura…así que tengamos calma, que todo llega…pero si forzamos y nos saltamos los cimientos…tal vez la casa se nos caiga encima.