El niño hiperactivo y la escuela. Dificultades y pautas de trabajo en el aula.

En los últimos años, unos de los trastornos que más presencia y repercusión que tiene en las aulas es Trastorno por déficit de atención con o sin Hiperactividad, (TDAH- TDA). Pero no sólo afecta al área educativa del niño, sino también al familiar y social.
Como rasgos generales podemos establecer:

  • Dificultad para mantener la atención.
  • Hiperactividad o excesivo movimiento.
  • Impulsividad.

En el aula, algunos de los rasgos que debemos tener en cuenta son:

  • • Desorganización de los cuadernos y tareas.
  • • A menudo pierde o no trae los materiales necesarios a clase.
  • • No acaba los deberes.
  • • Interrumpe con frecuencia.
  • • Se mueve y se levanta sin motivo aparente.
  • • Dificultades para aceptar las normas.
  • • Se despista y no presta atención. Parece que no escucha

Además, presentan una serie de rasgos asociados que debemos tener muy presentes:

  • Baja autoestima.
  • Mal comportamiento.
  • Dificultades de aprendizaje.
  • Problemas escolares, de relación con los compañeros y otros niños, emocionales, de sueño…
  • Mayor riesgo de sufrir accidentes, (caídas, heridas…).

Destacaremos también sus características más positivas:

  •  Extroversión,
  • • Simpatía,
  • • Creatividad,
  • • Dotes artísticas,
  • • Energía,
  • • Independencia,
  • • Sensibilidad,

Hay que tener muy presente, que el niño no siempre es consciente de estas conductas y por lo tanto es fundamental no penalizarle por ello sino ayudarle y enseñarle a tomar conciencia de las mismas para que él mismo sea capaz de corregirlas.

No hay dos niños iguales, y con los niños con TDAH ocurre lo mismo. Lo importante es hacer un diagnóstico temprano, y llevar a cabo una intervención combinada de tratamiento psicológico y si es necesario farmacológico además de asesoramiento familiar y escolar.
Algunas pautas para trabajar en el aula con estos niños son:

  • Situarle en un sitio adecuado en el aula. Cerca del profesor, de espaldas a la ventana, junto a un compañero tranquilo.
  • Desglosarle las tareas en pequeños pasos. Lo mismo en tareas de clase que en exámenes. Asegurarse de que el niño no se salta ningún paso, que lee correctamente las tareas, etc.
  • Revisarle la agenda, sin regañarle, sino recordándole lo que tiene que apuntar.
  • Reforzar lo positivo que haya hecho en el día.
  • Hacer que sea nuestro ayudante, asignándole tareas como repartir los exámenes, ayudar al profe a llevar materiales, etc. De manera que demos salida a esa necesidad de moverse, y además le estamos diciendo que contamos con él y que nos es de gran ayuda.

Es muy importante no olvidar que el TDAH es un trastorno de origen neurobiológico, y por lo tanto es fundamental un diagnóstico temprano para proporcionar la ayuda adecuada al niño, a las familias y a los docentes y que el trastorno repercuta lo menos posible en el desarrollo del niño.

Anuncios