Cuándo y por qué debemos cambiar a un niño de colegio.

Esta es una duda que a muchos papás les surge durante la escolarización de sus hijos. Hay casos claros en los que esta decisión es fácil de tomar, como por ejemplo un cambio de domicilio, pero hay otras ocasiones en que esa decisión no es tan fácil.

La clave de todo esto es el niño y su bienestar. No si el colegio es el mejor, sino si el colegio se adapta a nuestro hijo y a las necesidades que tiene, sean del tipo que sean.

Cuando los papás me preguntan sobre estos temas, siempre aconsejo que se agoten antes todas las vías que ofrece el centro escolar. Es decir, si nuestro hijo tiene ciertas necesidades, o dificultades en el colegio, ya sean académicas, de aprendizaje, de adaptación, de relación con sus compañeros, etc, y estas afectan a su autoestima, a su comportamiento, a su motivación,…lo primero será tratar de solucionarlo desde el centro educativo. Si aun así los problemas persisten, o el centro no pone de su parte,  entonces debemos plantearnos el cambio ya que lo importante es que el niño esté feliz y que no viva el hecho de ir al colegio como algo traumático.

Y ahora bien, hemos decidido cambiar al niño de colegio…. ¿Cuándo hacemos el cambio?

Debemos hacerlo de un curso para otro y no a mitad de curso de forma intempestiva y brusca. Debemos dejar que el niño acabe el curso, que pueda despedirse de los compañeros, profesores… en definitiva, que el cambio sea lo más natural posible, y dejarle el tiempo de las vacaciones para que pueda asumir ese cambio, ya que no siempre es fácil para los niños.

¿Cómo planteárselo al niño? Siempre hemos de contar con el niño, explicarle las razones del cambio, y hacerle partícipe, hacerle ver lo positivo del cambio, y si es posible, que conozca su nuevo colegio antes.

Resumiendo, las razones y momento  para cambiar de centro:

  • Problemas de adaptación al centro, (metodología, estructura, exigencias académicas…)
  • Dificultades de aprendizaje que el centro no puede atender.
  • Problemas de relación importantes con sus compañeros y profesores.
  • Hacer el cambio de un curso a otro.
  • Contar con el niño

Publicado en Guía Infantil

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Se acerca el fin de curso…y ¡¡las vacaciones de verano!!

 

 

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Ya estamos en la recta final…el curso va llegando a su fin y con él…las ansiadas vacaciones de verano.

Hay muchas opciones y mucho que hacer en verano pero lo importante es que el niño disfrute, juegue, tenga experiencias nuevas, se divierta, descanse y viva dos meses sin el estrés del colegio.

Pero ojo, no debemos descuidar ciertas actividades, que parece que también se cogen vacaciones en verano….la lectura. No se trata  de comprar a nuestros hijos los típicos cuadernillos de sumas y restas, de repaso de mates y lengua, que no sólo le aburren sino que no les ayudan a desconectar de la actividad escolar, pero sí es importante que lean, y creo que el verano es una época buena para ello, hay tiempo, hay muchos momentos libres y los adultos disponemos de más tiempo para hacer de la lectura una actividad compartida.

Es bueno que los niños no pierdan el hábito de la lectura en el verano, les ayudará a tener más soltura leyendo, mejorar su comprensión lectora, expresión oral  escrita, estimula su imaginación y la creatividad.

Podemos ir un día a comprar un par de libros, que el niño los elija, que busque, que mire, y que sea él el que haga la elección del título, y si de paso, los papás hacemos lo mismo, el niño lo vivirá como una actividad más motivadora aún. Buscaremos momentos para leer un poco, siempre sin obligar, y si nuestro niño nos ve leer, y disfrutar de la lectura, mejor que mejor.

Así que este verano, además de pegarnos un buen chapuzón en la piscina o en el mar…¿qué tal si nos sumergimos en un buen libro también?