Verde Esperanza.

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“Si es verdad que la ciudadanía no se construye apenas con la educación, también es verdad que sin ella no se construye la ciudadanía”. Estas son palabras de Paulo Freire, el pedagogo del siglo XX por excelencia, y referente para muchos de los que nos dedicamos por vocación a esto de enseñar.

Una cita que me gustaría dedicársela a nuestros queridísimos políticos que parece que se han propuesto destruir el sistema educativo a golpe de recortes, leyes educativas, y desprestigio de la función pública. Sin educación no podemos pretender que nuestra sociedad avance, es así, no hay más. Podemos transmitir conocimientos, conceptos, pero la educación es algo más, es el medio para formar personas libres e iguales.

Esta semana, de nuevo, los colegios y universidades se tiñen de verde reclamando y luchando por una educación PARA TODOS, una educación que nos asegure que todos somos iguales, que todos tenemos las mismas posibilidades y una educación que forme personas solidarias, críticas, con capacidad de superación, de lucha…

Me duele profundamente cuando veo que están destruyendo de manera descarada nuestro sistema público de educación…me duele porque las razones para ello son meramente ideológicas. No hay razón que justifique que se eliminen profesores, asignaturas, ayudas…y  no hay razón tampoco para justificar el recorte en gasto educativo, (público), si no es la meramente política.

Yo estudié en la escuela pública, tuve buenos y malos profesores, los tuve más anticuados y más modernos, pero sobretodo, pude acudir a esa escuela, a ese Instituto y a esa Universidad, y defiendo y defenderé siempre que la escuela pública es la única que puede hacernos iguales y ofrecernos las mismas oportunidades a todos.

Por eso doy las gracias a los profesores de escuelas, colegios, institutos, universidades que están luchando por conseguir que se respete y garantice el derecho a la educación de todos y cada uno de nosotros y por el de las futuras generaciones.

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La dislexia, (I).

img_20121004_182042.jpgLa entrada de hoy es la primera de una serie que vamos a dedicar a la Dislexia, una de las dificultades de aprendizaje con la que nos podemos encontrar en el aula y a la que deberemos dar respuesta.

La Dislexia es una dificultad de aprendizaje que últimamente está cobrando mayor importancia, ya que es una dificultad que afecta a un gran número de niños, pero a pesar de ello no todos están correctamente diagnosticados ni mucho menos, debidamente atendidos en las escuelas. Durante mucho tiempo se ha tachado al niño disléxico de vago, despistado, perezoso y poco trabajador, (cuando la realidad es totalmente la opuesta), y no se le ha dado la oportunidad de demostrar que  esas etiquetas no son justas.

Una de las situaciones que con más frecuencia sufren estos niños y sus familias es el fracaso escolar, por muchos esfuerzos que hagan para que esto no sea así. El problema de estos niños es que no se ajustan a la norma, a la media que el Sistema Educativo actual exige, ( que no es poco), y al no ajustarse a esa media, se quedan fuera…En muchas ocasiones al entrevistarme con profesores, estos me repiten lo mismo…” Es muy buen niño, y seguro que se está esforzando…pero no llega a los mínimos exigidos”, y yo siempre me pregunto por dentro…”¿seguro?”.  Una pena este pensamiento, porque suelen ser niños con unos talentos que muchos querríamos para nosotros. Si bien es verdad, que muchos profesores realmente sensibilizados con esta dificultad, intentan darle respuesta en el aula, formarse y entender mejor a estos alumnos.

Pero dejando de lado los culpables o las dificultades añadidas que se les presentan a estos alumnos y su entorno, queremos arrojar un poco de luz sobre qué es la Dislexia, cómo podemos trabajar en el aula, en el hogar y desde los gabinetes psicopedagógicos con estos niños.

Sensibilidad y paciencia…

Cuando como profesores, padres o profesionales en la intervención en dificultades de aprendizaje tenemos que enfrentarnos a un caso de dislexia, retraso lectoescritor, déficit de atención, TDAH, etc, se hacen fundamentales dos elementos: Paciencia y Sensibilidad. No pueden agotarse nunca…

Es un trabajo duro y a veces no vemos resultados a corto plazo, pero eso no significa que las horas que dedicamos a ese niño o niña no vayan a dar sus frutos. Hace unos días me reunía con la mamá de una niña disléxica de 11 años con la que trabajo desde hace un tiempo. La explicaba que la niña evoluciona, poco a poco, pero lo hace, y que hay que tener paciencia y saber esperar. Mi gran sorpresa e ilusión fué su reacción. Me dijo que sabía que es un proceso lento, como el del crecimiento del bambú. Tú plantas un bambú y durante muucho tiempo no verás que crezca, que brote, por mucho que lo cuides y lo mimes, pero que un día al cabo del tiempo, ( incluso años) de pronto crece y se convierte en un bambú alto y fuerte.

Me pareció una comparación maravillosa, y que creo que viene muy al hilo de lo que trato de explicar. Son muchas áreas en las que hay que trabajar en un alumno con, por ejemplo dislexia. No podemos trabajar todas a la vez, y no todas se trabajarán desde un primer momento. No se trata de eneñarle ortografía porque sí, y no de la misma manera. Al igual que no empezamos la casa por el tejado, no empezaremos el trabajo con estos niños si asegurarnos que ciuertos aprendizajes básicos no están afianzados.

Además de paciencia, se necesita sensibilidad, y mucha. Hacer ver al niño que se le comprende, que se le da su tiempo , que se es cómplice suyo en este proceso de “reeducación”, es importantísimo, para el niño y para la buena marcha del proceso que llevamos a cabo. Un niño con dificultades de aprendiaje a menudo presenta mucha inseguridad, miedos, falta de autoestima, etc…y eso es algo que se interpone en nuestro camino. Debemos darle seguridad al niño, cariño, respeto hacia su manera de aprender…al fin y al cabo son niños, y ellos no siempre comprenden lo que les ocurre. Ahí estamos los adultos para proporcionarles esa seguridad que ellos no tienen…sólo de esa manera el niño mejorará, evolucionará y en definitiva, será un niño feliz.

Las dificultades de aprendizaje en el aula.

Cuando hablamos de dificultades de aprendizajes hacemos referencia a un amplio repertorio de dificultades que pueden presentar los alumnos en su día a día en el aula. Alumnos que se distraen, alumnos que no siguen el ritmo de las clases, que los deberes se les hacen cuesta arriba, que se mueven, que no siguen el ritmo de un dicatado, y un largo etecétera de ejemplos, a los que desde este espacio quiero dar protagonismo.

Tan importante es detectar a tiempo la dificultad como trabajar para superarla. La detección es para mí lo más sencillo, la parte  dura es trabajar con estos alumnos para que consigan por un lado el “éxito” escolar y por otro, superar o compensar esa dificultad. Un largo camino para el que se requiere comprensión y mucha paciencia.

¡¡¡Arrancamos este espacio que espero que sea de ayuda y os resulte de interés!!!